domingo, 23 de noviembre de 2008

Magaly: ¿Enemigo Público o la Nueva Reina de la Televisión?

Definitivamente hay un A.M. y un D.M. (antes de Magaly – después de Magaly) en la historia de la prensa nacional. Pero hablar de ella sería extenderme y no pretendo hacerlo, por lo menos no en esta ocasión.

Y es que Magaly, quien tanto criticó a Gisela Valcárcel, se ha convertido en una especie de sucesora de la “reina del mediodía”, siendo el fiel reflejo de lo que ella más odió –o envidió– es decir la fama (y el poder que con ella viene).

¿Es acaso un error preguntarnos si Magaly se ha convertido en la nueva reina de la televisión?

Los detractores de la pelirroja periodista desearían que terminara sus años en la cárcel, pero sus fieles seguidores desearían tomar la cárcel para liberarla, y es que lamentablemente, me veo en la necesidad de decir que la Medina, con su periodismo de espectáculo –el que definitivamente da espectáculo– ha sumergido a nuestra ya vilipendiada nación en un mar de sandeces mediáticas que no tienen por qué interesarle a nadie en absoluto.

La vieja chismosa de antaño que solía sacar la silla a la puerta del callejón y observar lo que pasaba en el vecindario casi ha pasado a la historia. La edad o la condición social ya no son un impedimento para catalogar a ese antiguo personaje, y es que ahora, jóvenes desde los dieciséis años hasta ancianas de la tercera edad –y más– se han convertido en seres inertes en sus puertas viendo a través de la televisión, lo que sucede en su vecindario, el cual se ha extendido hasta latitudes inimaginables. El señor Hurtado, quien era el “cachudo” del barrio ha sido cambiado por Christian Meier y sus problemas matrimoniales.

Ahora, veamos ¿Es acaso relevante para la intelectualidad de nuestro país saber si a Micky Gonzáles su esposa le fue infiel o si el “chorri” Palacios se tomó una cerveza de más?

Digamos que nuestra nación, que de por sí no la más culto del continente –y ni hablar del mundo– lo que menos necesita es a una persona que instigue a la violencia, porque, señores, lo que Magaly Medina hace a través de las pantallas de televisión es una manera implícita de violencia, no sólo porque la señora informa sobre hechos que a nadie le importan y que, seamos sinceros, en su mayoría no son relevantes, sino porque los califica con una autoridad moral que, particularmente envidio, y con una autoridad que ningún dictador dejaría de apetecer, hace un escarnio desmesurado y casi masturbatorio de la desgracia ajena.

Le pregunto a lector que la admira y la defiende, argumentando que ella hacía el bien a la comunidad al denunciar a los tramposos, futbolistas ebrios y demás especies del mundillo farandulero limeño, qué pasaría si alguien le cuenta a todos que a usted, por ejemplo, no le gusta bañarse. Sin tildar de sucio a quien lee estas líneas, cito este ejemplo para demostrar lo mal que podría sentirse alguien con respecto a que un puñado de personas –como de veintiocho millones– se entere de lo que le sucede a uno, sin saber como eso puede afectar a los seres queridos y amigos del involucrado.

¿Persona pública?
Hay que definir bien el adjetivo “pública” cuando va acompañado de la palabra “persona”, pues se suele decir que una “persona pública” debe cuidar su imagen y no tener desordenes en su vida privada. Con el mayor respeto les digo a todos los que exponen semejante estupidez como una razón, que están más equivocados que Judas Iscariote, pues una persona, pública o no, tiene como un derecho legítimo la privacidad. Una cosa es saber si Gianmarco sacó una canción y otra, muy distinta, es saber que tuvo un “choque y fuga” con una vedette –perdóname Gianmarco, es sólo un ejemplo– a la cual conoció en Miami y fue descubierto porque a un periodista se le ocurrió meter su cámara por la ventana del baño del señor en cuestión.

¿Que cuál es la diferencia? Que el caballero puede hacer con su vida lo que le dé la regalada gana, y si no se cuida y lo “ampayan” es su problema; pero que a alguien se le ocurra invadir la privacidad ya es un tema muy distinto.

Considerada enemigo público para los de vida turbada y para quienes fueron descubiertos in fraganti cometiendo sus “fechorías” y reconocida como reina de la televisión para aquellos que creen que hace justicia al descubrir las trastadas de los famosos implicados y ventilándolas hasta a quienes no les interesa; es cierto que este país está dividido, por cultura, lenguaje, condición socioeconómica y otros factores, pero lo que la “bocona” hace diariamente a las 9:00 PM no ayuda en lo más mínimo a fomentar la unión en este país..

Si alguna personalidad de la farándula hizo algo indebido es su problema. Que todo el Perú se entere no cambiará en nada las cosas, pues es casi un hecho que las personas no cambian; ese es, precisamente, el problema de nuestro país: las cosas andan mal desde la raíz, es decir, de la pobre educación impartida en nuestra infancia. Magaly corta algunas hojitas del gran árbol/problema y eso no ayuda en nada. ¿La gente necesita diversión? ¿Es divertido enterarse de lo que les pasa a los demás? No lo creo y usted tampoco debería creerlo.

Existe el derecho a la información, lo sé, y que incluso puede sobrepasar el derecho al honor –habría que revisar las leyes peruanas que no están exentas de error– lo cual no tiene por qué eximir a la periodista de su culpa.

Quien esté libre de pecado que tire la primera piedra

No, Magaly, tú no tienes derecho de lanzar esa piedra con el cartelito de Prensa como escudo colgándote del cuello.

7 comentarios:

Juana_Olazábal dijo...

Yo tengo una opinión bien simple : ¿A mí que demonios me puede importar si Micky Gonzales engañó a su espoa? ¿Me afecta en algo que una vedette se prostituya? ¿Me interesa el que tal actor engañe a su esposa con 50 hombres?
No me interesa, a nadie debería intererarle.
Siempre me molestó el notar que la gente en las calles estaba más enterada de la vida de tal actor o tal vedette y no supiera nisiquiera quién era el presidente de Argentina (por dar un ejemplo).

Es un asunto raro, no entiendo de donde proviene esa extraña y (a mi parecer) aborrecible costumbre de querer saber que ocurre en la vida de la gente "famosa".

Sin Magaly Medina en la televisión hay un respiro, pero cuando empiezas a hacer "zapping" te das cuenta que no es el único programa que deberían sacar de la televisión peruana.

Juana_Olazábal dijo...

Si, ya sé, escribí "espoa" cuando quise decir "esposa", que asco me doy por escribir así. :)

Micky Bane dijo...

Comentario aceptable. Pero eso de "me doy asco" debe ser acreditado a su creador. Gracias por comentar.

Juana_Olazábal dijo...

"Que asco me doy."

Comentario creación original de Micky Bane. (Domingo/23/Noviembre/2008)

Ya tienes que ir acostumbrándote a que te pirateen.

yosi dijo...

bien, discutir sobre lo q hace magaly, es un tema muuy amplio, ay gente q esta a favor de magaly,y otras personas no.Pero de q haya ido a la cárcel, me parece muy injusto, habiendo peores delitos q el d difamar a una persona...

Anónimo dijo...

Quien cree que difamar a una persona no es un delito, debe ser una difamadora. No creo ke Magaly meresca tanto artículo. Su canal la ha inflado por el rating que ocasiona. Carcel merecía por brabucona y boquifloja. 15 denuncias y al fin cayó. Hay personas ke se soplan años por nada. La justicia no existe en este país. Lo unico ke haces con semejante artículo es inflar más a una basófia de periodísta (porque ni siquiera título tiene).

Anónimo dijo...

Pensar en Magaly como enemigo público es más peligroso que Magaly misma, si a mi no me importa quien es infiel o quien se juerguea toda la noche, menos me va a importar la persona que da esas "noticias"


julio